La mitología azteca (o mitología mexicana) es la totalidad de los mitos en los que se basó la religión azteca.

Comparte muchos elementos con otras mitologías antiguas de Mesoamérica, pero se diferencia de ellas en particular por el lugar predominante del dios tribal original (según el Códice de Florencia) de los mexicanos, Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol, de quien los aztecas se consideraban el pueblo elegido responsable de asegurar el curso del sol alimentándolo a través de sacrificios.

Este sentimiento fue reforzado por la reforma social y religiosa de Tlacaelel durante el reinado de los emperadores Itzcoatl, Moctezuma I y Axayacatl a mediados del siglo XV.

Además de la creencia en este dios principal, la mitología azteca, como todas las demás mitologías indias, se caracteriza por un politeísmo ilimitado y estrictamente funcionalista, es decir, a los dioses dedicados a la preservación del mundo se les asignan tareas específicas para ayudar a la gente.

A diferencia de las filosofías moralizantes, la mitología azteca no se basa en el problema del paraíso y el infierno o el bien y el mal. Al igual que otras mitologías mesoamericanas, se basa en una dualidad universal, la vida y la muerte, que encarnan dos polos complementarios y no opuestos de la existencia y la creación humanas.

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